Cloud Intelligence™Cloud Intelligence™

Cloud Intelligence™

La promesa frente a la realidad de la nube pública

By DoiTMar 8, 20227 min read

Esta página también está disponible en English, Deutsch, Français, Italiano, 日本語 y Português.

La nube sigue mejorando la eficiencia y la innovación, pero su creciente complejidad hace que a muchas empresas les cueste aprovechar sus beneficios.

public cloud

La nube sigue mejorando la eficiencia y la innovación, pero su creciente complejidad hace que a muchas empresas les cueste aprovechar sus beneficios.

La irrupción de la nube pública en 2006 marcó un cambio profundo, no solo en la computación, sino en la forma en que el mundo hace negocios. Al darle a las organizaciones acceso a servicios en el momento y a la escala exactos en que los necesitan, la nube abrió la puerta a niveles de agilidad, confiabilidad, escalabilidad y velocidad antes inimaginables.

Sin la nube, la economía digital que conocemos hoy no existiría, y la pandemia habría paralizado al mundo. En cambio, vimos cómo las empresas se reinventaron y prosperaron, encontrando formas innovadoras de desarrollar y distribuir sus productos y servicios. Sin embargo, a medida que la nube pública madura, a muchas compañías todavía les cuesta sacarle provecho.

Si bien la nube tiene un potencial prácticamente ilimitado para impulsar un crecimiento transformador, las empresas que aspiran a lograrlo deben primero entender por qué resulta tan desafiante y, después, qué pueden hacer para aprovecharla con mayor eficacia.

La promesa de la nube

Sobre el papel, el concepto de la nube es simple: las empresas pueden adquirir todos sus recursos de cómputo como servicio, disponibles cuando y donde los necesiten. Esa promesa está llevando el gasto global en servicios de nube pública a una cifra estimada de 397.500 millones de dólares en 2022. Las empresas que invierten ese dinero ya vieron los resultados que lograron los referentes en la nube y ahora también buscan capitalizar el potencial de eficiencias operativas y económicas, junto con una mayor innovación, gracias a la agilidad, escalabilidad, confiabilidad y velocidad que saben que la nube puede aportar.

Agilidad

Las empresas necesitan adaptarse de forma rápida y eficiente a condiciones de mercado en constante cambio. Migrar a la nube favorece este tipo de flexibilidad, ya que las compañías dejan de invertir en hardware y software que requieren mantenimiento manual continuo. En su lugar, se apoyan en su proveedor de nube para contar con un ecosistema seguro, actualizado de forma continua y que escala según sus necesidades.

Salvo las startups nacidas en la nube, la mayoría de las organizaciones tienen aplicaciones legacy que, aunque rara vez se usan, deben estar disponibles de inmediato cuando se las requiere. Al descomponerlas en servicios y migrarlas a una tecnología serverless en la nube pública, pueden tener varios equipos trabajando en paralelo sobre componentes separados para desarrollar nuevas funcionalidades y mejoras.

Desde una perspectiva contable, operar en la nube facilita proyectar el gasto y alinear los presupuestos con los planes de expansión del negocio. Todo el gasto de TI puede tratarse como Opex (gasto operativo) en lugar de Capex (gasto de capital), lo que da a las empresas más agilidad y libertad financiera.

Escalabilidad

Otro motor clave del crecimiento de la nube es la capacidad de aumentar o reducir los recursos de TI según haga falta para responder a una demanda cambiante. Mediante el uso de máquinas virtuales (VMs), las empresas pueden escalar su capacidad de almacenamiento, su poder de procesamiento y su networking con muy poca interrupción. Las VMs se escalan hacia arriba o hacia abajo con facilidad, y los workloads y aplicaciones se transfieren a VMs más grandes cuando es necesario.

Con infraestructura física on-premises, este tipo de escalado resulta sumamente costoso, lento y difícil de gestionar: implica adquirir nuevo hardware de servidores y arreglos de discos, con todos los dolores de cabeza administrativos y demoras que eso conlleva. Las compañías terminan con costos de TI inflados porque aprovisionan más recursos de los que necesitan para cubrir posibles picos de demanda. Y si optan por aprovisionar apenas lo justo para el uso diario, se exponen a consecuencias graves cuando un aumento de la demanda genera problemas de rendimiento, con el inevitable impacto en los ingresos.

Confiabilidad

La migración a la nube ayuda a reducir los tiempos de inactividad y el riesgo de pérdida de datos, ya que los principales proveedores operan bajo acuerdos de nivel de servicio (SLAs) que garantizan un 99 % de disponibilidad y se hacen cargo de los backups y la recuperación ante desastres. Las soluciones distribuidas aseguran la máxima disponibilidad y mínimos problemas de acceso, al tiempo que permiten responder con rapidez a los cambios en la demanda de los usuarios.

Ningún sistema es completamente confiable: la caída de servidores, las brechas de seguridad, los errores humanos y el software defectuoso son parte de la realidad, pero las soluciones en la nube tienen mayor probabilidad de mantenerse operativas sin interrupciones. Y cuando ocurren fallas, una buena planificación evita que se conviertan en problemas que impidan a los usuarios acceder a los productos. Asignando recursos adicionales para la redundancia, resulta sencillo integrar tolerancia a fallos en una infraestructura de nube.

Velocidad

La razón más mencionada para migrar a la nube es un menor time-to-market. En la nube, la automatización de extremo a extremo permite que las compañías liberen código a producción miles de veces al día. Esto les permite lanzar nuevas funcionalidades con rapidez y adoptar un enfoque fail-fast para probar ideas con agilidad. La mayoría de los servicios de cómputo en la nube están disponibles bajo demanda y en autoservicio, así que se pueden aprovisionar enormes cantidades de recursos casi de forma instantánea.

Pero no se trata solo de automatización: la nube es una plataforma optimizada donde todo lo que las empresas necesitan para innovar está en un mismo lugar. Esto significa que pueden procesar y analizar datos a mayor escala y obtener rápido los insights que necesitan para llevar productos al mercado con velocidad. Los equipos quedan libres para trabajar en nuevos productos y funcionalidades de forma más colaborativa, aprovechando su creatividad compartida para generar valor de negocio.

La realidad para muchas empresas

La promesa de la nube sigue siendo esquiva para muchas organizaciones. Los despliegues multicloud, las múltiples marcas y la creciente presión sobre la gestión y la seguridad dificultan capturar el valor que la nube puede generar.

Están surgiendo y madurando herramientas para abordar los desafíos de la gestión en la nube, pero las organizaciones siguen lidiando con factores como el costo, la rigidez y la seguridad.

Costo elevado

Para muchas empresas SaaS, los costos de cómputo en la nube representan la mayor parte del costo de ingresos y reducen sus márgenes. A medida que el costo de la nube representa una porción cada vez mayor del costo total de los ingresos (COR) o costo de bienes vendidos (COGS), empresas como Dropbox incluso están abandonando la nube pública.

Llegar a tomar medidas tan drásticas no es necesario si se adopta un enfoque disciplinado de optimización de costos. Pero puede ser difícil encontrar el equilibrio entre reducir costos e invertir en recursos de nube que respalden los objetivos del negocio. Demasiadas organizaciones no están preparadas para gestionar las oportunidades de ahorro y suelen terminar gastando de más.

Rigidez por vendor lock-in

Las organizaciones pueden quedar expuestas al vendor lock-in cuando emprenden transformaciones a la nube. Físicamente puede ser posible cambiar de proveedor, pero si una empresa se vuelve demasiado dependiente del servicio que este le brinda, puede percibir que el costo de irse es demasiado alto. Esto se evita utilizando servicios cloud-agnostic desarrollados con estándares abiertos y comunes.

Las aplicaciones open-source se basan en código fuente disponible públicamente para su revisión, edición y mejora. Las llamadas soluciones cloud as-a-service basadas en código open-source pueden distribuirse en entornos de nube privada, pública e híbrida, lo que da a las empresas un mayor control sobre sus soluciones. La interoperabilidad también se potencia al reutilizar stacks de software, librerías y componentes para crear más puntos en común entre aplicaciones.

Problemas de seguridad

La seguridad en la nube aparece como un temor recurrente entre las organizaciones. Los ciberataques pueden dejar fuera de servicio a empresas pequeñas y causar un daño significativo a la reputación y los ingresos de las más grandes. Sin embargo, los principales proveedores de nube mantienen niveles de seguridad mucho más robustos que cualquier cosa que una empresa pudiera implementar por su cuenta, y actualizan sus servicios con regularidad en línea con los estándares y regulaciones de la industria. Las preocupaciones por las fallas de seguridad son válidas, pero hasta el 99 % de las fallas de seguridad en la nube hasta 2025 se deberán a errores del cliente.

Gestionar la complejidad y desbloquear el crecimiento

Los beneficios potenciales que se pueden obtener en la nube siguen siendo revolucionarios, pero alcanzarlos resulta algo más complejo. Los usuarios tienen un enorme control sobre variables como la arquitectura, el networking, el almacenamiento, las zonas, el DNS, la CPU y la memoria, pero ese control puede convertirse en un arma peligrosa si no se usa bien. Los clientes de la nube necesitan encontrar el equilibrio adecuado entre rendimiento y costo para aprovecharla de forma que genere valor real.

La promesa de la nube pública no se cumple a fuerza de inyectarle dinero sin límites. El enfoque tiene que basarse en una combinación de personas, procesos y arquitectura, y para muchas empresas vale la pena apoyarse en expertos que ya recorrieron este camino.

El tipo de agilidad que la nube facilita es un potente catalizador de la creatividad y la innovación de los Engineers. Sin embargo, deben existir estándares en torno a los fundamentos de TI: seguridad, gestión, monitoreo y operaciones. Gestionar la creciente complejidad de la nube pública requiere hacerlo de manera consistente, sin frenar la velocidad de los equipos. Será difícil y habrá que asumir compromisos, pero dar con el equilibrio justo es la clave para un crecimiento transformador.