Aprovechar la nube con éxito exige cambios que van desde la cultura corporativa y la gestión financiera hasta la seguridad y los datos. Esquivar estos obstáculos comunes te acercará al éxito

Domina estos retos del cloud computing y alcanza tus objetivos de negocio
Cada vez más empresas adoptan la nube pública: se proyecta que el gasto global de los usuarios finales en servicios de nube pública crecerá un 20.4 % en 2022. Sin embargo, no todos están obteniendo el éxito que esperaban. Apostar por la nube puede ser la acción de TI más decisiva para alcanzar los objetivos comerciales, pero los líderes persiguen un blanco en movimiento.
Lo que arrancó como una apuesta puramente de infraestructura se convirtió en un reto multifacético que exige cambios profundos no solo en la forma de abordar la TI, sino también en la cultura corporativa, la gestión financiera, la seguridad y los datos.
Falta de respaldo del liderazgo
No tiene sentido avanzar con una migración a la nube sin el respaldo de la dirección. Para aprovechar la nube y generar un valor verdaderamente transformador, hace falta un cambio cultural profundo, algo que los altos directivos deben liderar si se quieren cumplir los objetivos. Tendrán que apoyar la migración a la nube de forma pública y activa, y comprender los beneficios de adoptarla para poder educar y convencer a todos los stakeholders.
Para llegar al punto en que tus líderes sean los principales defensores de tu estrategia en la nube, probablemente debas hacer algo de promoción interna. Define qué implica ejecutar una estrategia de nube exitosa para la empresa y vincúlala a objetivos de negocio claros y entregables concretos. Ten en cuenta que tus directivos no necesariamente se oponen a tus objetivos específicos en la nube; más bien, son cautelosos —con razón— ante cualquier transformación corporativa que implique cambios en las operaciones de TI, los modelos financieros e incluso la cultura de la empresa.
Sin el respaldo ejecutivo, no conseguirás el presupuesto necesario para crear una estrategia de nube cohesiva a nivel corporativo. Y sin un presupuesto adecuado, los departamentos tendrán que arreglárselas por su cuenta, lo que deriva en esfuerzos desconectados que no se alinean con los objetivos generales del negocio y, por lo tanto, están condenados al fracaso.
Plantear la nube como un asunto puramente técnico
Adoptar con éxito un modelo basado en la nube implica un cambio de paradigma que deja atrás medio siglo de prácticas de TI arraigadas en favor de un enfoque radicalmente nuevo para potenciar la productividad y el valor. Para que la transición sea fluida, no basta con sumar al liderazgo: hay que implementar el cambio en toda la organización para construir una base sólida sobre la que se apoyen todos los proyectos de nube futuros.
Operacionalizar un entorno para el uso óptimo de la nube no es solo una cuestión de arquitectura de aplicaciones: requiere una mentalidad que permita a la empresa funcionar de manera más ágil, escalable y resiliente. Puede que las aplicaciones necesiten modificarse, retirarse, reconstruirse o reemplazarse, pero los cambios van mucho más allá del entorno técnico:
Tu organización deberá estar abierta al cambio, bien informada sobre el proceso de adopción o migración a la nube y equipada con datos adecuados y pertinentes. Cambiar políticas y metodologías con base en datos clave es fundamental, pero implementar el tipo de cambio estructural que se requiere puede ser todo un reto.
Perder el control de los costos
A muchos CFO se les iluminaron los ojos ante la promesa de reducir los costos de TI con el modelo de pago por uso de la nube, pero pasar de Capex (gasto de capital) a Opex (gasto operativo) no es ninguna varita mágica. De hecho, el gasto ineficiente en la nube es uno de los grandes retos del cloud computing: las organizaciones reportan que el 32 % de su gasto en la nube se desperdicia. Es cierto que, con una optimización de costos adecuada, la nube puede resultar más rentable que las estrategias de infraestructura on-premises para muchas organizaciones, pero los costos pueden dispararse rápidamente sin un monitoreo apropiado.
Cuando esos costos empiezan a superar el crecimiento de los ingresos que se supone deberían impulsar, tu organización tiene un problema. La causa suele ser la poca visibilidad sobre cómo se usan las instancias y los servicios en la nube, así que el primer paso para controlar el gasto es entender a fondo cómo tu equipo utiliza los recursos en la nube y cómo los cambios planificados de arquitectura e infraestructura impactarán el gasto futuro.
Con esa información, puedes promover una cultura de responsabilidad sobre los costos en la nube entre los miembros de tu equipo. Como tu equipo seguramente preferiría desperdiciar menos pero no tiene tiempo de rastrear cada centavo, la automatización resulta clave para detectar los problemas que generan gasto innecesario y resolverlos en cuanto aparecen. Un producto como DoiT Flexsave puede ser invaluable: automatiza la optimización de costos en la nube para conseguir el máximo ahorro con el mínimo esfuerzo.
No priorizar la seguridad en la nube
La seguridad debe formar parte de los cimientos de cualquier proyecto en la nube. Este enfoque de security-by-design implica que los desarrolladores y stakeholders —incluidos los equipos de seguridad de la información, gestión de riesgos y operaciones de TI— trabajen para minimizar posibles brechas de datos y vulnerabilidades mediante una serie de controles y procesos que refuercen la ciberseguridad. La responsabilidad sobre cada tarea específica de seguridad queda claramente definida, de modo que, si algo falla, puede resolverse con rapidez.
En lugar de añadir una política de seguridad como un parche sobre tu estrategia en la nube, ten en cuenta la seguridad desde el inicio e incorpora las mejores prácticas de seguridad en cada paso. Con iteraciones cortas apoyadas en automatización, es posible abordar y remediar los problemas de monitoreo y seguridad con rapidez.
Los clientes también deben entender el modelo de responsabilidad compartida que sustenta la seguridad en la nube. Los proveedores de servicios cloud son responsables de lo que controlan, principalmente los elementos que conforman los componentes de la infraestructura del servicio. Le corresponde al cliente gestionar los demás aspectos de seguridad, como desplegar, mantener y aplicar las medidas correspondientes. Es clave investigar las mejores prácticas de tu proveedor cloud específico y comprender tus responsabilidades de seguridad.
No aprovechar los datos de forma efectiva
La mayoría de las empresas apenas roza la superficie de lo que la nube puede hacer. Bien aprovechados, los datos capturados con tecnología cloud pueden ser transformadores y entregar insights antes inimaginables a las empresas más ambiciosas. Analizados correctamente, permiten potenciar el engagement con los clientes, aumentar la productividad de los empleados, mejorar el uptime y agilizar las operaciones.
Sin embargo, los datos por sí solos no generan valor. Hay que procesarlos, analizarlos y entenderlos, y muchas organizaciones simplemente no están aprovechando las enormes cantidades de datos que producen sus sistemas en la nube. En lugar de una transformación digital, viven una avalancha de datos que inunda sus ecosistemas, genera más complejidad que nunca y dispara los costos sin un aumento equivalente del valor.
Cuando los datos de tu organización están organizados y se acceden de forma centralizada, pueden aprovecharse para generar mejoras de negocio: respuestas más rápidas ante interrupciones del servicio y mejores ofertas para los clientes.
Malinterpretar las dependencias
Uno de los mayores retos del cloud computing es entender las dependencias entre aplicaciones. La mayoría de tus aplicaciones actuales están integradas con otras y dependen de ellas dentro de tu entorno de TI. Antes de mover algo a la nube, debes evaluar dónde están esas conexiones y dependencias, y a qué servicios afectan.
Mapear estas relaciones es notoriamente complicado, sobre todo en entornos que evolucionan con rapidez, pero las consecuencias de equivocarse son graves. Corres el riesgo de afectar la funcionalidad de los servicios que entregan estas aplicaciones interconectadas y de introducir latencias inaceptables al generar cuellos de botella entre dependencias.
El mapeo de aplicaciones se puede hacer de muchas formas, desde manual hasta totalmente automatizado. Identifica interdependencias en activos on-premises, SaaS y cloud, y permite determinar qué aplicaciones del servicio se pueden migrar. Así puedes tomar decisiones informadas sobre qué migrar y cuándo. Si el 53 % de las empresas señala las dependencias entre aplicaciones como su principal reto al migrar a la nube, tiene sentido apoyarte en un partner experto que te ayude a obtener una visión granular.
Acompañar resultados exitosos en la nube
Para muchas organizaciones es difícil concretar la promesa de la nube pública sin disparar los costos. DoiT ha ayudado a cientos de empresas de rápido crecimiento y alta madurez digital en todo el mundo a aprovechar la tecnología y los servicios de nube pública para alcanzar metas ambiciosas. Ya sea que necesites acceso a un portfolio tecnológico avanzado o a una experiencia profunda en multicloud, apoyarte en un partner cloud es una excelente forma de esquivar las trampas de la nube y aprovechar todo su potencial.